jueves, 8 de marzo de 2012

Vete y vive. (Va, vis et deviens) (2005)

Director: Radu Mihaileanu
2005
Francia
148 minutos
Sinopsis: Gracias a una iniciativa del Estado de Israel y de los Estados Unidos, desde el 20 de noviembre hasta el 4 de enero de 1985 se lleva a cabo una amplia operación para trasladar a miles de judíos etíopes (Falashas) a Israel. Una mujer etíope, que no es judía, convence a su hijo para que se declare judío a fin de que pueda huir de la miseria. Cuando el niño llega a Israel, dada su condición de huérfano, lo adopta una familla judía francesa que vive en Tel-Aviv. Pasa la infancia atemorizado ante la posibilidad de que se descubra su doble secreto, su doble mentira : no es ni judío ni huérfano, sólo es negro. Con el tiempo, irá descubriendo el amor, la idiosincrasia judía y la cultura occidental. Pero también el racismo y la guerra en los territorios ocupados. Se hará judío, israelí, francés, tunecino sin olvidar nunca a su verdadera madre y su verdadera naturaleza : un etíope salvado de la muerte... (FILMAFFINITY)

Puntuación cinéfila 9/10    
Puntuación adopción 10

 Extraordinaria película, muy bien ambientada, con una música excelente, y unas interpretaciones memorables.
Absolutamente recomendable para los que adopten internacionalmente y más si es adopción interracial.

Ayuda a pensar en las situaciones de racismo, de adaptación, de diferencias culturales, etc.
La película muestra las dificultades de Shlomo, para poder vincularse completamente a su nueva familia, teniendo un secreto tan importante: no es judio y no es huérfano. Con lo que eso importa en la nueva sociedad en la que tiene que vivir, el Israel de los años 80, con toda su intolerancia, sus dificultades externas, el que se pusiera en cuestión la judeidad de los judios etíopes...
Muestra la complejidad, siempre existente, en toda adopción, y como nada es fácil: para la familia que tiene que abandonar, para el niño abandonado, para la familia que acoge en su seno...y como el apego sufre mucho si hay un vínculo secreto con una familia de origen a la que se le "debe" una fidelidad y, más, habiendo comprobado su capacidad de renuncia para que él sobreviva.
De hecho Sholomo tiene dificultades para poder, de entrada, aceptar su suerte (no come lo que se le ofrece) para integrarse del todo con su familia, para poder vincularse con la que puede ser su novia, y no deja de pensar un solo día en su madre, dejada atrás y a la que se espera reencontrar, pero de la que no se puede decir nada...por miedo a ser deportado, o algo peor.
Hay escenas encantadoras sobre las complicidades madre adoptiva-hijo,o abuelo adoptivo-nieto, o como se consiguen progresos en el apego...pero también escenas desgarradoras, como las del principio, al separarse de su madre biológica, en la que, ésta, le dice la frase que hace de título de la película: "Vete, vive y llega a ser alguien" (puede verse en el trailer en inglés de abajo)

Película multipremiada, que recomiendo vivamente.


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